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VIDEO: los majestuosos paisajes de la sierra de Tacna

RUDY JORDAN ESPEJO

Quienes ya disfrutaron de su incomparable gastronomía, aprovecharon para ir de compras y se contagiaron del envidiable patriotismo de su gente, están listos para ponerse la mochila, mirar el horizonte y dejarse guiar por la magnética belleza de los cuatro nevados que conforman la Cordillera del Barroso.

Tras una hora de viaje, y luego de dejar atrás la vitalidad de la ciudad, un terreno poblado de cactus y cerros multicolores; los viajeros empiezan a ser recompensados con cielos redondos y azules, cerros que reverdecen y una andanada de majestuosos paisajes que ofrece la sierra de Tacna, uno de los secretos mejor guardados de esta región.

Desconocida en los textos escolares y ninguneada en los tours de las agencias de viaje, esta zona alberga mitos como el del distrito de Tarucachi -donde según los lugareños habría nacido el dictador chileno Augusto Pinochet – reconfortantes baños termales y hasta los inquietantes petroglifos de Miculla; todo esto entre 2000 y 3500 msnm, así que para disfrutarla es imprescindible ir equipado con un mate de coca, una pastilla contra el soroche y unos cuantos caramelos de limón.

Si todavía lo acompaña la modorra o los rebajadísimos precios que tiene Tacna gracias a la Zona Franca, la primera parada para ver en todo su esplendor la Cordillera del Barroso, que integra la cordillera Occidental de los Andes, le abrirá bien los ojos. Antes de intentar aprender los nombres aymaras de los diez nevados y tomarse la foto de rigor, se recomienda quedarse quieto como piedra para disfrutar del silencio de los montes y la intransitada carretera.

Otra vista imperdible, ideal para almorzar y darse una siesta, está en un mirador cercano que tiene una encantadora capilla, una versión tacneña del Cristo del Pacífico y que deja ver los caminos incas, los andenes y todo el esplendor de la naturaleza.

Si la caminata fue rigurosa o si la altura hizo estragos, darse un baño a 40 grados de temperatura en medio de los cerros – y luego abrigarse bien como un oso- es una buena idea. Ya sea en baño público (2 soles) o privado (4 soles) las aguas termales de Putina, ubicada en el distrito de Ticaco, es una especie de bálsamo ante el cansancio.

Al regresar por la tarde, antes de entrar nuevamente a la ciudad, las luces tintinean como dándonos la bienvenida. Nosotros contemplamos la vista, esta vez con la mirada limpia, como si estuviéramos viendo en las casas un nuevo y desconocido paisaje.

Fuente: http://elcomercio.pe

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