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Amristar, la piscina del néctar en la India

BEATRICE VELARDE

Muy cerca de la frontera de la India con Pakistán, en el estado indio del Punjab, se encuentra la capital espiritual del sijismo y su santuario más sagrado: el Templo Dorado, llamado así por las placas de oro puro que cubren sus blancas paredes de mármol.

Fue construido sobre una plataforma y su majestuosidad se ve reflejada sobre las aguas que lo circundan.

Amrit significa néctar, de allí que Amristar significa piscina de néctar y también es el nombre asignado a la ciudad donde fue erigido dicho templo.

Su construcción se inició en 1588 por el gurú Arjan Dev y finalizó en 1604, bajo la supervisión de este mismo gurú.

BAÑOS DE PURIFICACIÓN
Las aguas sagradas del Amrit son utilizadas como gran estanque de purificación; en ellas los sijs realizan sus abluciones, sus baños bautismales, sus cánticos y plegarias.

Los hombres lo hacen de manera abierta a la inmensidad, y las mujeres en espacios cerrados por una especie de celosía, donde las aguas entran, pero ellas no pueden ser vistas.

Como en otras religiones, los devotos deben visitar por lo menos una vez en la vida el Templo Dorado y purificarse en las sagradas aguas, donde enormes peces dorados observan a los peregrinos.

SIJISMO COMO MEDIO DE UNIÓN
El sijismo fue fundado alrededor del siglo XVI por el gurú Nanak, como respuesta al conflicto entre las doctrinas del hinduismo y del islam. Su ideología es monoteísta (waheguru, un solo Dios).

El sijismo fomenta la igualdad absoluta entre razas; dejando de lado el tema de las castas, el color de la piel, el estatus y hasta la misma religión, uniendo a sus compatriotas como hermanos dentro estrictos preceptos como la humildad, la honestidad y la tolerancia religiosa.

A su vez, practican el servicio desinteresado, la justicia y la equidad para toda la comunidad. Se preparan para proteger los derechos de los más débiles.

Los sijs hablan de la religión como un medio de unión entre todos los seres humanos.

SERVICIO DESINTERESADO
Más allá de lo imponente que resulta el Templo Dorado, lo que más impresiona es la actitud de los sijs.

Llegues por avión, tren o bus, ellos te recogen de manera gratuita y brindan hospedaje y comida gratis a los visitantes.

Se calcula que aproximadamente 80.000 personas comen gratis durante los días de semana y 100.000, los fines de semana.

Claro que hay otros restaurantes y hospedajes en Amristar, pero tomar los del Golden Temple son toda una experiencia.

La reciprocidad es fundamental. En este lugar puedes comer todo lo que quieras, pero no se ofenden si los ayudas a pelar ajos o contribuir con otros servicios. Incluso familias enteras participan de estas labores.

El templo es mantenido por donaciones de los propios devotos, quienes también se turnan para limpiarlo.

La energía que emana el lugar es sublime y lo único que ellos piden a los devotos y visitantes es quitarse los zapatos, lavarse los pies al entrar y cubrirse las cabezas con pañuelos. Menos los hombres sij que se cubren con turbantes.

Fuente: http://elcomercio.pe

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