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Con la muerte en los talones

El yacimiento de huellas de dinosaurios del río Paluxy vuelve a estar de actualidad, acumulando un siglo de historia desde que un niño lo descubrió casualmente a principios del siglo XX. Está situado tan cerca de dicho río que sus desbordamientos cubren ocasionalmente de aguas ciertas partes del yacimiento, deteriorando algunas huellas pero haciendo aflorar otras de modo natural. De hecho, hay diversos niveles con miles de huellas en esa zona de Glen Rose (Texas) que, en los últimos años, ha estudiado un equipo liderado por James Farlow, de la Universidad de Indiana-Purdue, con la participación de la paleontóloga asturiana Laura Piñuela. El nivel más famoso de Paluxy tiene una antigüedad de unos 110 millones de años y allí se registran huellas de dos tipos de dinosaurios, así como de una "escena de persecución". Las huellas más grandes, en torno a 1 m de longitud, son de dinosaurios saurópodos -y los candidatos a haberlas dejado son Paluxysaurus o Sauroposeidon- mientras que las otras, tridáctilas y de entre 45 y 60 cm de longitud, son mucho más abundantes y fueron impresas por grandes dinosaurios carnívoros, tal vez del género Acrocanthosaurus.

El yacimiento es popular entre los paleontólogos por un curioso sector en el que un dinosaurio carnívoro siguió con precisión los pasos de un saurópodo; el carnívoro pasó después, como lo demuestra que algunas de sus huellas fosilizaron superpuestas a las del saurópodo y, cuando el saurópodo giró un poco hacia su izquierda, también hizo lo mismo el carnívoro. A tan bella escena, que congeló un suceso concreto acaecido hace millones de años, le pasó como a muchos santos que generaron reliquias: fue despedazada en 1940 y dos grandes fragmentos se instalaron en museos de Nueva York y Texas, mientras otras huellas aisladas viajaron hasta otras diversas instituciones.

 

Esquema de la escena de persecución realizado por Roland Bird, del American Museum of Natural History de Nueva York, en los años 40 del siglo pasado. Se ha coloreado el rastro del dinosaurio carnívoro que "perseguía" al dinosaurio saurópodo, del que se aprecian claramente las grandes huellas de sus pies y, delante de ellas, las huellas semicirculares de sus manos / Bird en Falkingham y colaboradores / PloS ONE

 Paluxy no solamente es popular entre los paleontólogos: durante mucho tiempo ha sido invocado por creacionistas como evidencia de que nuestro planeta es tremendamente más joven de lo que establecen las pruebas paleontológicas y geológicas. Según ellos, en Paluxy se habrían conservado huellas humanas junto a las de dinosaurios, lo que implicaría que la antigüedad de la vida en la Tierra sería de pocos miles de años. El argumento de la presencia de huellas humanas en Paluxy es tan estrafalario que hasta algunos creacionistas se han distanciado de tal posibilidad.

 

Reconstrucción digital del afloramiento con la escena más famosa de Paluxy / Falkingham y colaboradores. PloS ONE

¿Nuevas pruebas paleontológicas o creacionistas motivan ahora que hasta la BBC se haya hecho eco de la última publicación de Paluxy? Ni lo uno, ni lo otro. Un equipo liderado por Peter L. Falkingham acaba de publicar en la revista PLoS ONE una reconstrucción digital tridimensional de la famosa escena de presunta caza, confeccionada a partir de las fotografías y de los dibujos que hizo Roland Bird en 1940 así como del escaneado de las huellas originales todavía conservadas en Nueva York y Texas. El resultado visual es tan fantástico como poco novedoso: este mismo caso ya se presentó el año pasado en un congreso celebrado en Los Ángeles y el método empleado está ampliamente extendido desde hace años en documentación de yacimientos de huellas de dinosaurios. Si bien el resultado de aplicar la tecnología a nuestro alcance en cada momento nos permite ahora disfrutar de la preciosa panorámica de un yacimiento que fue desmantelado hace décadas, sorprende lo sencillito que se ha puesto para algunos publicar en PLoS ONE, una revista científica que acaba de aceptar un trabajo en el que no sólo no hay nuevos datos o reinterpretaciones de los existentes y que tampoco plantea ninguna hipótesis, sino que sólo pretende aportar unas bellas reconstrucciones.

Fuente: http://www.elmundo.es/tendencias/

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