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El diagnóstico precoz, la asignatura pendiente en VIH

Es el talón de Aquiles de la lucha contra el VIH y el sida en Europa: la infección se detecta tarde en muchos casos, prácticamente la mitad, lo que empeora las opciones de tratamiento para el paciente y permite que continúe la transmisión del virus. Si alguien no sabe que está infectado, no tomará las mismas precauciones que si lo supiera. Es un porcentaje terco. Las autoridades sanitarias europeas no consiguen bajarlo pese a los numerosos programas de prevención y diagnóstico temprano puestos en marcha en los últimos años, según alertaron los expertos reunidos hace unos días en Atenas en un encuentro informativo acerca del “resurgimiento de esta epidemia”.

“Nuestros últimos datos muestran que hay un 49% de diagnósticos tardíos, es decir, que cuando se detectan las infecciones los pacientes ya tienen un recuento de células CD4 inferior a 350”, explica Anastasia Pharris, investigadora del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC, en sus siglas en inglés). Cuando un paciente tiene las defensas por debajo de este parámetro se considera que ya debería estar en tratamiento. Por debajo de 200, se habla de enfermedad avanzada. Pharris alerta de que este importante porcentaje de personas que desconoce estar infectado por VIH —lo que se conoce como “epidemia oculta”— constituye un importante problema de salud pública. Su pronóstico es peor, su tratamiento más caro y pueden estar infectando a otros sin saberlo.

Mejorar el acceso a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento es el objetivo de los programas que la Comisión Europea financia por todo el continente. “Hemos visto que tenemos que dirigirnos específicamente a poblaciones clave. Los expertos coinciden en que hay que cambiar el foco de la población general a los grupos específicos como los hombres que tienen sexo con hombres, los usuarios de drogas intravenosas y los migrantes”, asegura Martin Seychell, subdirector general de Salud de la Comisión Europea. Entre 2007 y 2013 Bruselas ha destinado 15,9 millones a cofinanciar proyectos sobre VIH/Sida, un 5,4% del presupuesto total de salud.

“El VIH, la tuberculosis y la hepatitis pueden afectar a cualquiera, pero afectan de forma diferente a diferentes grupos”, opina Luis Mendao, representante de la asociación Europeos que viven con VIH. “Hay que hacer una discriminación positiva hacia los más vulnerables”, añade. Y pone un ejemplo. En Portugal, su país de origen, se calcula que hay entre 38.000 y 62.000 personas con VIH. En cambio, los que están en tratamiento con antiretrovirales son 30.000. “Necesitamos doblar el número de personas que está en tratamiento”, insiste. “Y los esfuerzos tienen que concentrarse donde se necesitan”.

El diagnóstico tardío es la mayor preocupación para los expertos, según se constató en el encuentro de Atenas, organizado por la Comisión Europa y el Ministerio de Sanidad griego, pero no la única: “El VIH no está descendiendo en la Unión Europea”, constata Pharris. Según los últimos datos del ECDC, la tasa en 2004 era de 5,7 por 100.000 habitantes. En 2012, 5,8.

Un estudio publicado en diciembre pasado en la revista PLOS ONE insistía en los problemas de diagnóstico tardío en Europa. España salía mejor parada que otros países de su entorno, como Francia o Italia, pero uno de los datos decía que un 56% de los 930 pacientes diagnosticados de sida en 2010 supo que era seropositivo solo un año antes de desarrollar la enfermedad.

Los expertos reunidos en Atenas llegaron a una conclusión: el único modo de evitarlo es hacer que más personas se hagan el test de VIH. En el cómo conseguirlo es donde entran los diferentes programas que destinan recursos a este campo. Por ejemplo, facilitar el acceso a las pruebas rápidas, que en menos de 30 minutos obtienen un resultado a partir de una pequeña muestra de sangre (un pinchazo en el dedo) o de saliva. En este caso, subrayan los especialistas, un resultado positivo siempre requiere confirmación.

Fuente: http://.elpais.com

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