Lugares

Qoricancha

El recinto de oro, como era conocido, fue un lugar sagrado donde se rendía adoración al dios Inca: el Inti (Sol), por lo que sólo podían entrar en ayunas, descalzos y con una carga en la espalda en señal de humildad, según lo indicaba el sumo sacerdote Inca: Willaq Umu.

El frontis era un majestuoso muro proveniente de la más fina cantería, decorado únicamente por una fina lámina de oro puro de tres metros de alto, con un techo de paja fina y delicadamente cortada.

En uno de los bloques de la segunda hilada (Serie horizontal de piedras) se observan tres agujeros que pudieron ser utilizados para evacuar las aguas de las lluvias del patio interior, o como salida de la chicha que se ofrecía como ofrenda. Según los experimentos de Augusto León Barandiarán, si se golpea dentro de los agujeros se pueden escuchar las notas musicales “re”, “la” y “sol”.

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